BLACK CAVE 2024

D.O. BULLAS

GRADO
14,5%

VARIEDAD
100% MONASTRELL

CRIANZA
16 meses en barricas de roble francés

10,50 €

VIÑEDO
Y VINIFICACIÓN

El junior de la casa, procedente de nuestros viñedos más jóvenes de toda la comarca de Caravaca de la Cruz.

El clima es mediterráneo, pero en Caravaca de la Cruz no es cálido sino templado. Lo explican su altitud de más de 800 metros, la disminución de temperaturas y unas precipitaciones de más de 400 mm. Las temperaturas medias anuales son inferiores a 18,5 ºC.

Monastrell 100 % procedente de nuestros viñedos en vaso de 10 años, situados en el término de Caravaca de la Cruz, a unos 850 metros de altura. El suelo es de estructura arcillo-limosa y composición mayoritaria de piedra caliza. Son viñedos sin riego, por lo que las raíces llegan al máximo de profundidad en busca de humedad.

La elaboración es muy tradicional y se mezclan uvas despalilladas con racimos enteros al 50 %.

Fermentación en depósitos de piedra caliza provenientes de una cantera cercana a la bodega.

Maceración corta, de 6 días.

Tras el prensado, el vino pasa a fudres de roble francés, donde termina la fermentación alcohólica y realiza la fermentación maloláctica. Crianza en barrica de roble francés durante 16 meses.

NOTAS DE CATA

Aroma cautivador, expresivo y seductor, con una expresión de fruta fresca y viva, acompañada de delicadas notas de caramelo y repostería, y un sutil toque mentolado que aporta frescura. La crianza en barrica usada de roble francés respeta al máximo la pureza de la Monastrell, sin interferir en su carácter.

En boca es suave, fresco y elegante, con una textura sedosa y un paso fino y equilibrado. La fermentación en piedra caliza fósil aporta un carácter mineral distintivo. El resultado es un vino vibrante, con tensión y un final largo y refrescante que invita a seguir bebiendo.

CURIOSIDAD

Caravaca de la Cruz es tierra de historia, cultura y vino, representada en los festejos de los Caballos del Vino y las fiestas de la Santísima Vera Cruz. Cuenta la leyenda (de ahí la tradición) que en el siglo XIII los templarios lograron llevar vino en sus caballos al castillo de Caravaca para evitar que el pueblo bebiese agua envenenada.